Estadísticas + Actualidad
Rosario, Argentina 07 Diciembre 2009
Siete líneas con custodia policial
Seis líneas de ómnibus y una de trole debieron modificar sus trayectos o adoptar recorridos de seguridad como respuesta a la continuidad de hechos delictivos sobre las unidades del transporte urbano de pasajeros de Rosario. Desde el viernes pasado, y por tiempo indeterminado, la K (trolebuses) no llega hasta la Siberia entre las 22 y las 6, contando también con acompañamiento policial y de la Guardia Urbana Municipal (GUM) en su nueva punta de línea. Un camino que ya habían emprendido unidades de otras empresas.
nota

Autoridades municipales, policiales y dirigentes de la UTA Rosario,    gremio que agrupa a los choferes, definieron los cambios en el recorrido de la K luego de la agresión sufrida por un conductor que fue asaltado. El incidente detonó también un paro de varias horas que, inesperadamente, dejó a pie a los usuarios del servicio.
Pero ya desde antes, la ciudad contaba con seis líneas de colectivos    (107, 122 verde, 123, 146, 153 roja y 153 negra) que habían armado sus “recorridos de seguridad”, una medida que surgió como reclamo de vecinos y choferes frente a los recurrentes hechos de violencia a bordo de las unidades.
Entre los sectores más peligrosos se encuentran las inmediaciones de Grandoli y Gutiérrez, y Gutenberg y Riobamba, además de los barrios Tablada, Santa Lucía y La Cerámica. Los operativos fueron programados de madrugada, con controles policiales y, en algunos casos, patrullajes preventivos.
En las líneas 107 y 122 bandera verde se realiza un control policial, de 22 a 6, en Ayolas y Necochea y en el fragmento de Necochea entre Ayolas y Uriburu (Tablada), además de Abanderado Grandoli, también entre Ayolas y Uriburu.
Las líneas 107 y 146 roja cuentan con un control policial en Grandoli y Gutiérrez (punta de línea). Luego siguen su recorrido habitual por el barrio Municipal hasta Isola y Maestros Santafesinos.
Estas líneas también son requisadas por la policía, entre las 21 y las 5, en la zona delimitada por Riobamba, Gutenberg y las vías del ferrocarril.
En el caso de la línea 123 se establecieron cambios en su recorrido    nocturno y, de 21 a 5, es monitoreada por la policía.
Entre las 23.30 y las 4.30, la línea 153 negra deja de circular en el barrio Santa Lucía y reduce su itinerario a Provincias Unidas y Mendoza.
En La Cerámica, entre las 22 y las 6, la 153 roja deja de circular por las calles internas y sólo lo hace por Baigorria y Camino de los Granaderos.
Tanto empresarios del transporte como choferes reconocieron que la    aplicación de cambios de recorridos se efectuó sin anunciar a las autoridades municipales del área.
En ese sentido, los usuarios de colectivos no pocas veces quedan a pie de madrugada en la parada habitual. Es que, para eludir el descontrol de algunos grupos que buscan terminar en las calles su diversión nocturna, los conductores suelen apagar las luces de los ómnibus y cambiar el trayecto.
Esta operatoria se evidencia fundamentalmente en la zona céntrica y en Pichincha, donde hay varios boliches y los colectiveros los esquivan en sus recorridos para evitar que grupos de jóvenes suban a las unidades y protagonicen desmanes.